Un día como otro cualquiera para la mayor parte del mundo. Un sabado insignificante para la mayoría.
Un día casi perfecto para mí sin embargo. Un día en el que puede que no nos tirásemos en paracaídas ni nada fuera de lo normal. Pero el simple hecho de pasar ese día entero con él a su lado. Sonriéndole desde por la mañana, ver el brillo en sus ojos hasta por la noche.
Sólo eso, sólo sus besos sólo todos y cada uno de los momentos que pasamos juntos, lo hacen más perfectos de lo que cualquiera pueda imaginar.
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