Dicen que todos, tarde o temprano, vamos a morir. Y es cierto. Queramos o no, nuestra vida tiene una fecha de caducidad que nadie conoce, pero que todos sabemos que llegará. Y de cada uno de nosotros depende alargar esa fecha, o hacer que, por tonterías, nuestra vida se reduzca bastante.
Es por eso que odio el tabaco. Nunca lo he probado, y espero no probarlo nunca. Me parece la forma más estúpida de acortar una vida. Y no solo acortarla, no es malo tener una vida corta, si la vives intensamente. El problema es que esa vida corta, encima va asociada a tantos problemas... Es algo que todos sabemos.
Por eso, cada vez que veo como enciende un cigarro y se lo lleva a los labios, lo único que siento son ganas de tirar el paquete por la ventana y dejar de hablarle. Pero no puedo hacerlo.
Es horrible ver cómo se jode la vida día a día por un vicio que no aporta nada... Saber que la persona que amas se está jodiendo la vida poco a poco.
Y puede que él no lo entienda. Que simplemente me de la razón cada vez que hablamos del tema, porque sabe que así me callaré y no insistiré más, para luego, cuando no esté yo delante, volver a lo de siempre.
Y ¿sabéis? En este caso, no sirve el 'ojos que no ven, corazón que no siente'. Porque ya no le veo fumar, no veo como se jode la vida, pero sé que lo sigue haciendo. Y sí, sí siento. Siento rabia, impotencia, me enfado. Me enfado porque duele saber que esa persona no va a entrar en razón. Porque se que su fecha de caducidad está, con cada cigarro, un poco más cerca. Y yo no puedo cambiarla.
domingo, 19 de octubre de 2014
Fecha de caducidad.
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