Y los días pasaban. Y las semanas. Y los meses. O quizás solo pasaba el tiempo, implacable. Incapaz de entender que para él, el tiempo se paró cuando todo terminó. Ya no habían días nuevos, simplemente era una sucesión de horas sin sentido que le obligaban a disimular su malestar durante un rato, para más tarde volver a su habitación, donde se desahogaba hasta quedarse dormido. En verdad, no sabía cuánto tiempo llevaba así, pero sí recordaba cómo empezó todo. Y lo recordaba cada día, a cada momento, como si hubiese sucedido unos segundos antes. Cada pequeño detalle, nítido en su mente, que le recordaba que no era un espejismo: ella ya no estaba a su lado.
Todo paso sin esperarlo. Quizás sí podría haberlo esperado, no estaban en su mejor momento. Pero a pesar de las discusiones, él la quería como a nadie, y eso era suficiente. O eso pensaba él.
Por eso, cuando esas palabras, esas malditas palabras salieron lentamente de su boca, la que tantas veces se había quedado embobado mirando para luego besar... 'Creo que deberíamos dejarlo. Ser felices, pero cada uno por su lado.'
¿Cómo cojones quería que fuese feliz si ella ya no estaba a su lado? Había sido el motivo de su felicidad durante todo el tiempo que estuvieron juntos. No era capaz de asimilar que ya no podría ir presumiendo de lo enamorado que estaba de la mejor novia del mundo. Se acabaron los días pensando en distintas formas de sorprenderla. Tuvo que decir adiós a sus sonrisas, a sus gestos de niña pequeña, a cada una de las tonterías que decía cuando estaba feliz. No volvería a verla pasear por su habitación, vestida únicamente con su camiseta. No volvería a leer ninguna de esas parrafadas a las que, sin darse cuenta, se habia vuelto adicto. No volvería a probar a esa persona que le daba la vida en cada beso.
Porque su vida, se la había llevado con ella al marcharse.
Nunca pensó que unas palabras habrían cambiado su vida de tal forma que nunca volvería a ser la misma.
Al igual que nunca pensó que, no muy lejos de él, ella también lloraba cada noche. Lloraba, esperando que él la demostrase realmente lo que sentía. Que luchase por ella. Lloraba, porque a pesar de todo, estaba profunda y locamente enamorada de él.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Nunca pensó que...
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