Nunca entendí cómo alguien podría enamorarse de mi, de mi forma de ser. Simplemente, no entendía como yo, con mi desastre, con mi mar de defectos, podría llegar a gustar a cualquier persona.
Supongo que tiene su lógica, cuando tú mismo no te quieres, no eres capaz de entender por qué otras personas sí lo hacen.
Es por eso que nunca creí en sus palabras cuando me decía que ese era el motivo por el que estaba loco por ti. No era capaz de creer que alguien como él pudiese querer a alguien como yo. Y mucho menos a mi forma de ser. Mi cabeza no hacía más que imaginar cientos de chicas que ambos conocíamos y que, sin duda, me daban mil vueltas. Y no podía evitar pensar por qué no estaba con ellas, en vez de alguien como yo.
Digamos que, poco a poco, empecé a entender que era cierto. Que me quería a mi y no a otra, y que lo que sentía, era cierto.
Pero ni eso me sirvió para hacerme entender por qué. Supongo que el amor es así. Te enamoras de alguien, sin saber bien cómo, sin saber bien por qué, y esa persona se convierte en todo para ti. Y eso es lo que nos pasó a nosotros.
Dos mares de defectos que se querían, sin saber muy bien por qué, pero que tampoco tenían intención de buscar el motivo.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
No podía entender.
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