Lo peor de todo es no saber. La incertidumbre. Un día pensar que sí, y al siguiente que no.
El tenerte constantemente en mi cabeza, sin saber si yo estoy en la tuya... Tener la sensación de que todas esas indirectas van por mí, que esas miradas significan algo más de lo que sólo dices con palabras. Creer que tienes las mismas ganas que yo de llegar a tus labios.
Y entonces, ver que es imposible. Que no es en mi en quien te fijas. Que tu mirada es la propia de una persona distraida, y no dice nada que no haya salido ya por tu boca. Que los libros, libros son, y en nuestra realidad, eso no va a pasar.
domingo, 15 de junio de 2014
Incertidumbre.
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